En la aplicación correcta de esta tecnología se usan pencas anuales o bianuales (materia prima) que comúnmente presentan un porcentaje de proteína cruda del 5%, mientras que las procesadas “Nopafer”, presenta el 30%*. Ambas con un porcentaje de humedad de aproximadamente 90% (10% M.S.). La comparación con un forraje muy utilizado en la alimentación animal, como la alfalfa, arrojó valores en un estudio con alfalfa recién cortada del 24% de proteína cruda pero con un contenido de humedad del 70% (30% M.S.).
Con base en lo anterior es correcto interpretar que el nopal es superior en porcentaje de proteína que la alfalfa, pero si checamos que el contenido de proteína se expresa en la cantidad de materia seca (M.S.), se tiene entonces que la alfalfa contiene más proteína (72g por 1 kg) que el nopafer (30g por 1 Kg).
Estos cálculos muestran que el forraje de alfalfa aporta poco más del doble del contenido de proteína que el Nopafer.
Entonces porque se recomienda esta tecnología. Tres razones prioritarias se señalan, entre otras más:
A. El consumo de agua por cultivo en condiciones de producción intensiva en riego por goteo resultan en una diferencia de lámina de riego anual aproximada de los 60 cm en nopal y de 180 cm en alfalfa.
B. El rendimiento anual de nopal se calcula en 160 ton anuales mientras que en alfalfa varia de 67 a 81 ton anuales en la región de la comarca lagunera.
C. En conclusión, el nopal rinde 480 ton en 3 has. con el agua que requiere 1 ha. de alfalfa (81 ton.)
*En el inicio de la investigación se realizó el estudio con los medios de cultivo para determinar la relación entre el crecimiento de la población de levadura (hongo unicelular) y el incremento del porcentaje de proteína cruda, con resultado de una alta correlación positiva entre ambos factores (a mayor número de levaduras mayor porcentaje de proteínas y viceversa), con un máximo de crecimiento de la levadura y proteína a las 8 o 10 h del proceso de fermentación en condiciones normales de temperatura (25 ± 3 °C) y pH (5.5 ± 1).